Siempre al servicio de divulgar la
buena música, Francisco Pastor nos permite indagar en su
personalidad y en una visión única del compositor con su obra,
la de un maestro del sonido, agradeciéndole su buena disposición
y su cercanía a Schola Vocalis.
Schola Vocalis.- ¿Dónde
suele componer?
Francisco Pastor.- El
trabajo lo realizo siempre en mi estudio, pero las ideas pilares
de toda obra mía nacen, toman forma y se ensamblan previamente
en mi cabeza, y ello ocurre en cualquier lugar y momento del día
o de la noche. Nunca le pongo obstáculos a la inspiración, ella
manda.
SV.- ¿Cuándo descubrió su
interés por la composición?
FP.- Cuando a los ocho años
de edad empecé a estudiar música me sorprendió que, más que el
propio instrumento, me interesaban aquellas partituras
envejecidas que contenían un maravilloso lenguaje capaz de
expresar sentimientos, vivencias, sensaciones, con la misma
claridad que los libros de texto que estudiaba. Creo que en
aquél momento me ilusioné con poder dominar ese lenguaje y ser
capaz de crearlo y transmitirlo.
SV.- ¿Cómo se sintió al
componer su primera obra?
FP.- Recuerdo que mucho
antes de iniciar los estudios de composición escribí un Canon
para Piano que me gustaba interpretar en mis clases en el
Conservatorio pues a mi Profesor le gustaba mucho, eso hizo que
me sintiera muy feliz a pesar de que aquella obra primeriza no
figura ya hoy en mi catálogo.
SV.- ¿Cuáles fueron sus
primeros pensamientos acerca de dedicarse a la composición o a
la música en general?
FP.- Siempre he sido
consciente de que el don de la música me ha sido otorgado por
Dios, no lo he generado yo mismo, y por ello tuve muy claro que
mi camino en la vida pasaba por desarrollar ese don para
devolverlo a mis semejantes.
SV.- ¿Qué le ha sorprendido
más de la música en su vida?
FP.- Que en los mejores y
en los peores momentos siempre ha estado ahí para frenar un
entusiasmo desmesurado o para suavizar una pena dolorosa.
SV.- ¿Es, para usted, la
música la mayor expresión artística del ser humano?
FP.- A pesar de que soy un
enamorado de la pintura responderé que sí, sin ninguna duda. La
esencia del ser humano es su capacidad –también su ineludible
necesidad- de comunicarse mediante el lenguaje, pues bien,
Hoffmann dijo que “la música comienza donde acaba el lenguaje”.
No sólo es la mayor expresión artística del ser humano, también
es su última posibilidad de expresarse.
SV.- ¿Cuáles considera que
han sido las influencias más directas a la hora de componer su
obra Coral titulada "La Llamada"?, ¿En qué está inspirada?
¿Porqué ese título?
FP.- El Maestro Enrique
Yuste -a quien está dedicada la partitura- me hizo el encargo de
una obra que tratara específicamente sobre la figura de Cristo
para ser interpretada en los Conciertos de Cuaresma del Coro de
Cámara Vita Nostra de Sevilla. Tras recibir el encargo busqué
varios textos que pudieran adecuarse a los términos del encargo,
pero no encontré ninguno que me convenciera. Poco tiempo
después, en un viaje por el Monasterio de Cañas, en La Rioja,
contemplé un Cuadro del Siglo XVII, de autor anónimo, que
representaba la escena del Calvario y bajo el Cuadro había un
pergamino con un texto, también anónimo, que hablaba –en primera
persona- de todo lo que Cristo hizo por nosotros y de que, a
pesar de todo, nosotros intentamos huir de su lado. Ese texto me
impresionó tanto que estuve meditando sobre él mucho tiempo
hasta llegar a la conclusión de que, cualquiera que sea la
creencia religiosa de una persona (e incluso aunque no tenga
ninguna, Jesús sigue llamándonos cada día aunque nosotros
eludamos esa llamada. A partir de ahí escribí este texto y el
título surgió de manera evidente.
SV.- ¿Qué método ha llevado
a cabo a la hora de ensamblar el texto con la música? ¿Ha
compuesto sobre el texto o más bien al contrario?
FP.- Cuando a Miguel Ángel
le preguntaron cómo hacía para esculpir una figura en el mármol,
contestó que se limitaba a quitar la piedra que sobraba. Creo
que todo texto tiene su propia música y que lo único que como
compositor debo hacer es aflorarla en la partitura, por eso
escribí primero el texto y luego “escuché” la música que
encerraba.
SV.- ¿Cuál es el mensaje
que quiere transmitir con ""La llamada""?.
FP.- La historia que cuenta
esta obra es la historia misma de la humanidad a través de los
tiempos, una historia de abandono y alejamiento de Dios
desoyendo su llamada cuando el mensaje no le interesaba y
buscándolo luego ansiosamente cuando las cosas venían mal dadas.
Creo que incluso hoy mismo no sería difícil detectar situaciones
similares.
SV.- La obra tiene una
armonía de voces muy bonita, ¿a la hora de componerla, cuáles
eran los sitios donde conseguía mayor inspiración?."
FP.- Una vez que el texto
existe y me centro en él, se produce una especie de revolución
en mi mente en la que pugna mi propio universo sonoro -ese
sonido ideal que todos los compositores tenemos en nuestra
cabeza- con el sentido expresivo que el propio texto me ofrece y
en ese momento las armonías surgen en cualquier lugar ya que me
es imposible sustraerme a esa revolución sonora de mi mente
hasta que he concluido la obra.
SV.- ¿Si tuviera que situar
esta pieza dentro de una corriente musical a cuál la
adscribiría?
FP.- Esta pieza, como todo
lo que compongo, se adscribe al Neo-tonalismo, que es un
movimiento de la música contemporánea que nació como reacción al
atonalismo y que unifica y mezcla estilos muy diferentes, lo que
le confiere una gran riqueza a este tipo de composición además
de una libertad de expresión que quedó truncada con la
imposición de lo atonal.
SV.- ¿Por qué escogió una
tonalidad con cinco bemoles?
FP.- En el estudio de las
tonalidades se aprende que cada una de ellas tiene un color y un
carácter que dan una sensación diferente a nuestro
subconsciente. Así, por ejemplo, Do Mayor ofrece un carácter de
inocencia y simplicidad o Re Mayor de triunfo, júbilo y
victoria. Para esta obra imaginé un color oscuro, sombrío, de
pena y de éxtasis a la vez, que ofreciera un carácter y un
sentimiento inusuales, y esas cualidades están en las
tonalidades de cinco bemoles como esta de Si bemol menor.
SV.- ¿Qué instrumento toca?
FP.- El violoncello.
SV.- ¿Compone en momentos
de relax o de estrés…?
FP.- Necesito tensión para
crear, para componer.
SV.- ¿Por qué le gusta
componer?
FP.- Me gusta (necesito)
escuchar la música que no encuentro en el repertorio, por eso la
hago, primero para mí y luego para los demás. En definitiva,
componer es para mí, más que un gusto, una necesidad en mi vida.
SV.- ¿El compositor nace o
se hace?
FP.-Indiscutiblemente nace,
aunque después requiere una amplia formación para poder expresar
correctamente la música que nace dentro de él. Un Profesor de
Composición me decía que él no podía enseñarme a componer sino
sólo a canalizar coherentemente mis necesidades creativas.
SV.- Cuando compone, ¿lo
hace mentalmente o necesita utilizar un piano o algún otro
instrumento?
FP.- Mi Maestro me enseñó
que la música, además de sentirla con sinceridad en el aspecto
emotivo y de interpretarla con rigurosidad en el aspecto
técnico, había que pensarla inteligentemente como cualquier otra
idea o proyecto que pretendamos desarrollar en nuestra vida. En
base a esa enseñanza me gusta pensar en la obra que voy a
componer y hacerla nacer, tomar forma y ensamblarla en mi cabeza
como paso previo a trabajarla en el Estudio o en el Piano.
SV.- ¿Qué consejo daría a
una persona que quiere dedicarse a la composición?
FP.- Que mire dentro de sí
misma y si ahí encuentra algo que decirnos a los demás, que no
escatime esfuerzos ni desaproveche ni un minuto hasta conseguir
que esa música nos llegue a todos.
SV.- ¿La composición es un
don o es fruto de mucho trabajo y cualquiera que estudie
composición a fondo podría ser un buen compositor?
FP.- Sin duda es un don con
el que se nace, aunque después haya que trabajarlo mucho para
exteriorizar correctamente lo que suena dentro de la cabeza del
compositor. Pero si no se nace con esa facultad todos los años
de estudio serán inútiles porque “de donde no hay, no se puede
sacar”.
SV.- ¿Qué consejo nos daría
a todos los que estudiamos coro?
FP.- Cuando estudié Coro
comprendí que por muy bonito y atractivo que pudiera resultar
cualquier instrumento musical, no había ninguno que pudiera
superar a la voz humana, ninguno que pudiera transmitir la
pasión, la pena, la alegría, el desasosiego, la serenidad… de
una manera tan concluyente. Estudiar Coro es adentrarse en el
territorio de lo sublime, de la independencia de lo material, es
trabajar con la voz, que siempre te va a dominar, que te va a
imponer su tiranía, pero que te va a pellizcar el alma de una
manera indeleble y eterna. |