Aquellos que no les gusta usar los dedos pueden optar por un cepillo especial para párpados, práctico porque no ocupa mucho espacio, o un aplicador de esponja, pequeño pero difícil de manejar porque retiene mucho pigmento. El rubor marfil (un beige desnudo casi blanco) es esencial porque es multifuncional. Puede ser usado como un toque ligero – en el arco de la ceja y en la esquina del ojo – en la membrana mucosa de la parte inferior del ojo para abrir la mirada o plana en el párpado móvil. El segundo color básico es la sombra de ojos color topo, que es adecuado para todos los tonos de piel y colores de ojos. Se puede intensificar más o menos según el efecto deseado. Bruno Vibert recomienda mezclarlo en la esquina exterior del ojo y más ligeramente, al ras de las pestañas del párpado móvil para abrir y dibujar el ojo. Puede aplicarse al párpado como un delineador o fundirse en la esquina exterior del ojo para una mirada más discreta. El rimel viste instantáneamente los ojos. Empiezas descargando el cepillo, si hay demasiado material te arriesgas a crear paquetes. Las pestañas se extienden moviendo el cepillo hacia arriba en ligeras vibraciones. Por último, rodar el pincel sobre las pestañas, moviéndolo hacia arriba para optimizar el volumen. Consejo para una mirada más intensa: aplique rímel a las pestañas inferiores, acariciándolas ligeramente con el pincel. Ten cuidado, este gesto no es recomendable para ojos arrugados o caídos, ya que hace que los ojos se vean más pesados.